A diferencia de otros juegos, en Animal Crossing no tendrás presión
alguna por completar niveles, conseguir máximas puntuaciones o aprender
complicadas combinaciones de botones. Aquí sólo tienes que concentrarte
en disfrutar, cuando y como quieras.
Por ejemplo, al principio del juego te mudas a una casa de la cual
tienes que pagar la hipoteca, pero tienes total libertad para decidir
cómo hacerlo: puedes ayudar en la tienda local, buscar tesoros y
venderlos al museo o diseñar camisetas y vendérselas a tus vecinos.
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Jugar en Animal Crossing es lo más sencillo del mundo, ya que casi todo
se controla mediante el stylus y la pantalla táctil. Para moverte, por
ejemplo, sólo tienes que apuntar a donde quieres ir, mientras que para
crear patrones para ropa basta con que hagas el dibujo en la pantalla.
Y si no quieres jugar durante un par de días no pasa nada, ya que la
vida sigue su curso normal en el pueblo. Eso sí, ¡cuando vuelvas a tu
casa probablemente te encuentres el jardín cubierto de hierbajos! |
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